Nuestro hijo de 30 años tiene una enfermedad mental y vive en casa. Su comportamiento es a veces errático. ¿Cuál es nuestro siguiente paso?
Esta situación es muy compleja. Se trata de padres mayores que intentan controlar a un adulto de 30 años. En casos como este, mis primeras preguntas son: ¿Está tomando medicación? Si es así, me gustaría hacer análisis de sangre para ver qué está pasando fisiológicamente. También recomendaría una evaluación psicológica completa para comprender mejor su estado mental y emocional.
Si se pasea por la noche, es señal de que su cuerpo está estresado. Puede que no conozcamos la causa, pero el ritmo sugiere ansiedad interna. Por eso son importantes los análisis de sangre y una evaluación psicológica, para aclarar los problemas subyacentes.
Como tiene 30 años y vive con sus padres, éstos pueden o no tener la capacidad de influir en él. Por eso yo buscaría recursos sociales adicionales en la comunidad que pudieran estar disponibles para apoyarle.
Sin evaluaciones médicas o de salud mental adecuadas, es difícil dar orientaciones muy concretas. Pero los siguientes pasos implican dar un paso atrás, evaluar lo que los padres pueden y no pueden influir e identificar qué ayuda adicional se necesita.
Puede haber acontecimientos o experiencias en su pasado que hayan contribuido a su dificultad para funcionar socialmente. No parece que tenga un trabajo o que sea capaz de desempeñar responsabilidades típicas, y me gustaría entender qué hay detrás de eso.
Por eso puede ser importante buscar recursos sociales o programas gubernamentales: servicios que ofrezcan educación, ayuda con el currículum, preparación para el trabajo y apoyo para encontrar un empleo a tiempo parcial. Este tipo de programas pueden ayudarle a adquirir poco a poco la confianza y las habilidades necesarias para ser independiente.
En esta situación, dado que los padres están gestionando la medicación y la vida diaria, una evaluación psicológica completa sería un importante paso siguiente.