¿Cómo puedo ayudar a mi hija a afrontar los cambios que se avecinan en su vida?
El cambio puede ser muy difícil, especialmente cuando se trata de relaciones. Por ejemplo, cuando un buen amigo se va, es posible que ese amigo ya no esté físicamente presente, pero eso no significa que el contacto tenga que terminar por completo. La relación puede parecer diferente, pero el aprecio y la conexión pueden seguir existiendo.
Lo mismo se aplica a los cambios de entrenadores o equipos. Un entrenador puede marcharse, pero la relación puede mantenerse de alguna manera, mientras se desarrollan nuevas relaciones con nuevos compañeros de equipo o entrenadores.
Cuando experimentamos un cambio, el concepto clave es la adaptación. Nuestra capacidad para ser flexibles y adaptarnos es una habilidad de resiliencia. El cambio es una realidad a largo plazo de la vida: siempre lo experimentaremos de alguna forma.
Entonces, la pregunta es: ¿cómo nos adaptamos? ¿Qué cosas podrían ayudarte a sentirte más cómodo o competente durante este cambio? Por ejemplo, mantener el contacto con un amigo, consultar con un entrenador para pedirle consejo o entablar nuevas amistades con compañeros de equipo u otras personas.
Ayudar a su hijo a pensar juntos en diferentes opciones puede ser muy eficaz. Hágale preguntas como: “¿Qué podríamos hacer en esta situación para ayudarte?”. Este proceso refuerza la idea de que no hay una única solución, sino que a menudo hay múltiples respuestas posibles.
Lo más importante es que su hijo le tiene a usted como padre. Aunque las relaciones externas son importantes, la relación que tiene con usted puede ser una de las fuentes de apoyo más importantes en momentos de cambio. Esa conexión le proporciona estabilidad, tranquilidad y una base para afrontar las transiciones.