Hay algunas cosas que debemos saber. Vivimos en una cultura en la que el consumo de sustancias es más intenso que nunca. Las sobredosis de fentanilo, metanfetamina e incluso medicamentos con receta son cada vez más frecuentes. Mientras que el consumo de alcohol ha disminuido, drogas como el fentanilo van en aumento, y una sola pastilla puede ser mortal. Algunas personas pueden empezar con una droga “de iniciación” como la marihuana y pasar a sustancias más peligrosas.
Es crucial que nos eduquemos y eduquemos a nuestros hijos sobre estos riesgos y que mantengamos conversaciones abiertas. Los padres deben hablar con sus hijos sobre cómo responder si se les ofrecen drogas, incluso representando situaciones. Estas conversaciones ayudan a los niños a comprender los peligros, a tomar decisiones seguras y a apoyarse mutuamente. Ignorar el problema no es una opción: afecta a comunidades de todo el mundo.
Las historias personales de pérdidas, como la de una madre que perdió a su hijo a causa de la metanfetamina, muestran lo reales y devastadores que son estos riesgos. Los padres no deben rehuir las conversaciones difíciles, ayudando a los niños a protegerse a sí mismos y a sus compañeros al tiempo que fomentan una comunidad consciente de los peligros. La educación, la concienciación y el diálogo abierto son fundamentales para mantener a salvo a los niños.