¿Cuál es la mejor manera de actuar ante un niño que se hace un corte?
Esta es una situación muy angustiante para la mayoría de los padres. Si tu hijo se está autolesionando, es normal preguntarse: ¿significa esto que tiene tendencias suicidas? ¿Cómo debo interpretar esto?
Lo primero que hay que tener en cuenta es que la mayoría de los adolescentes —e incluso los adultos— que se autolesionan están pasando por un enorme sufrimiento emocional. A menudo, esto va acompañado de un alto nivel de ansiedad.
En muchos casos, las autolesiones son una forma en que el cuerpo intenta lidiar con esa ansiedad. Pueden aliviar temporalmente el malestar emocional al transformarlo en una sensación física. Algunas personas incluso experimentan una breve liberación de sustancias químicas o una “oleada” de energía, lo que puede adormecer su dolor emocional durante un breve lapso.
Es importante comprender que la mayoría de las personas que se autolesionan no están tratando de quitarse la vida. Lo más habitual es que estén tratando de lidiar con una ansiedad abrumadora. Esa distinción es importante.
Entonces, la siguiente pregunta es: ¿cómo podemos ayudarles a controlar esa ansiedad?
Un enfoque útil consiste en enseñarle al cuerpo a calmarse. Esto implica activar el nervio vago, que ayuda a regular la conexión entre el cerebro y el cuerpo y actúa como un “freno” para la ansiedad.
Un método sencillo, conocido a veces como “el ejercicio básico”, consiste en girar suavemente la cabeza hacia la derecha y hacia la izquierda y mantener esas posiciones hasta que se produzca una respuesta natural, como un bostezo o un trago de saliva. Esto puede ayudar a activar el sistema de relajación del cuerpo.
Practicar técnicas como esta con regularidad puede ayudar a su hijo a sentirse más centrado, relajado y en control de sus emociones.
Piensa en la ansiedad como un termostato que está demasiado alto. Nuestro objetivo es ayudar a bajarlo a un nivel más manejable para que tu hijo no se sienta abrumado.
En definitiva, queremos enseñar habilidades que ayuden a regular las emociones y a reducir la necesidad de recurrir a las autolesiones como mecanismo de defensa.
También es importante informarse, buscar recursos y, si el comportamiento persiste, acudir a un profesional de la salud mental calificado. El apoyo profesional puede garantizar que su hijo reciba las herramientas y la atención que necesita.
Lo más importante es que te acerques a tu hijo con compasión y comprensión. No está tratando de hacerte daño, sino de lidiar con algo que le resulta abrumador.