Resumen de la lección:

Entre los tres y los cuatro años, los niños suelen mostrar emociones más intensas, dicen “no” con frecuencia y se vuelven cada vez más rebeldes mientras trabajan para formar su identidad, lo cual, según destaca el terapeuta, no debe tomarse como algo personal.

El Dr. Kevin Skinner (LMFT, CSAT-S, EMDR), terapeuta matrimonial y familiar certificado, explica que dar a los niños una voz adecuada, ser flexible siempre que sea posible, responder a sus numerosas preguntas “por qué” y reconocer el cansancio o el agobio ayuda a fomentar un desarrollo emocional saludable sin agravar las luchas de poder.

Al equilibrar los límites con la sintonía y la curiosidad, los cuidadores ayudan a los niños a desarrollar confianza, conciencia de sí mismos y resiliencia.