Robbie Kinghorn, experimentado líder educativo y director de primaria, explica que los retos emocionales evolucionan con el tiempo, y cuando las escuelas y las familias colaboran para responder de forma temprana con conexión en lugar de corrección, los niños desarrollan habilidades de afrontamiento y confianza duraderas.
Destaca cómo estrategias como enseñar a regular las emociones y colaborar con los padres pueden cambiar no solo el rumbo de un niño, sino también el ambiente de toda una clase, sentando las bases para la resiliencia y el éxito a lo largo de toda la vida.