A medida que los niños se vuelven más activos, se convierten en exploradores curiosos que necesitan entornos seguros que les permitan trepar, caerse y aprender, al tiempo que desarrollan su confianza e independencia.
El Dr. Kevin Skinner (LMFT, CSAT-S, EMDR), terapeuta matrimonial y familiar certificado, explica que los niños pequeños comienzan a percibir las emociones, a poner a prueba los límites con el “no” y a formar su identidad temprana, lo cual los papás pueden apoyar mediante el estímulo, los límites suaves, la distracción y ofreciéndoles opciones en lugar de entrar en luchas de poder.
Crear espacios para la exploración segura, la conciencia emocional y la exposición temprana a los compañeros a través del juego paralelo ayuda a fortalecer la resiliencia, el crecimiento y la seguridad interna.