Resumen de la lección:

Max Dahmen (LCSW) explica que cuando los niños pequeños de entre 4 y 5 años dicen sin rodeos a sus compañeros que no quieren jugar, suele ser algo normal y motivado por su limitada capacidad de filtrar las cosas, más que por una intención maliciosa.

Recomienda un entrenamiento breve y sencillo, como explicar que las palabras pueden herir los sentimientos, ofrecer frases alternativas como “No quiero jugar ahora mismo” y tranquilizar a los demás padres asegurándoles que se está corrigiendo ese comportamiento. Al hacer correcciones breves, tranquilas y adecuadas al nivel de desarrollo, los cuidadores ayudan a los niños a aprender habilidades sociales sin convertir pequeños momentos en grandes conflictos.