Danny sobrevivió a un incendio que le dejó cicatrices faciales desfigurantes y una prótesis en el brazo izquierdo. Adaptarse a su nueva vida es una lucha diaria, y Danny a menudo añora que las cosas fueran como antes de su accidente. Cuando la novia de Danny rompe con él, su lucha con la autoaceptación se dispara, y la voz negativa en la cabeza de Danny le lleva a creer que su situación es desesperada. Los ánimos del Dr. Everton, su terapeuta ocupacional, le ayudan a romper los muros que los pensamientos negativos de Danny intentan levantar. Danny descubre que compartir sus problemas con sus amigos en Internet facilita la conversación, le ayuda a reconocer los aspectos positivos de su vida y le da confianza para enfrentarse a sus pensamientos negativos. Día a día, a medida que aprende a confiar en el apoyo de su familia y sus amigos, Danny recuerda que, aunque se está adaptando a una nueva normalidad, sigue siendo el mismo chico de siempre.