¿Cómo puedo ayudar a mi hijo de 17 años, al que le han diagnosticado depresión y consume marihuana en lugar de acudir a terapia para sobrellevar su situación?
Me duele el corazón por las familias que se encuentran en esta situación por varias razones. Uno de los retos es que el consumo de marihuana se ha vuelto muy común en nuestra cultura. En generaciones anteriores, la sociedad se esforzó por reducir el consumo de cigarrillos una vez que comprendimos los riesgos para la salud. Ahora, en muchos sentidos, estamos llevando a cabo un experimento social con la marihuana, y me preocupa que los resultados a largo plazo puedan no ser positivos para muchos jóvenes.
En situaciones como esta, un adolescente puede volverse dependiente de la marihuana porque no sabe cómo lidiar con la situación sin el alivio emocional o el “subidón” que le proporciona. El consumo de sustancias puede afectar las vías cerebrales, la motivación, el aprendizaje, los niveles de energía y el desarrollo emocional. Muchas de las dificultades que observan los padres están relacionadas con la forma en que la sustancia influye en el cerebro y el estado de ánimo.
Cuando un adolescente reduce o deja de consumir marihuana, a menudo aparecen síntomas de abstinencia. Estos pueden incluir irritabilidad, cambios de humor y mayor frustración. Esto es algo normal en la dependencia y la recuperación, pero puede resultar difícil tanto para el adolescente como para la familia. A menudo hay un costo emocional temporal mientras el cerebro se adapta.
Durante este periodo, puede ser útil introducir alternativas positivas y saludables. Actividades como el senderismo, acampar o pasar tiempo en la naturaleza pueden mejorar el estado de ánimo y reducir la dependencia de sustancias. Los estudios han demostrado que alejarse de los dispositivos electrónicos y pasar tiempo al aire libre puede tener un impacto positivo en el bienestar emocional y disminuir los comportamientos poco saludables para lidiar con los problemas.
Siempre que hay dependencia, es esencial contar con apoyo profesional. Trabajar con un terapeuta o un profesional de la salud mental permite a las familias crear un plan personalizado que aborde los retos específicos del niño. Juntos, los padres y los adolescentes pueden identificar los obstáculos, aclarar los resultados deseados y desarrollar un camino estructurado hacia estrategias de afrontamiento más saludables y la sanación emocional.